jueves, octubre 14, 2021

PUEDE MORIR LA MOMENTÁNEA ILUSIÓN, PERO JAMÁS LA PASIÓN. ¡GRACIAS BARCELONA!

¡Aunque en mínima proporción, aunque con aforo limitado, el hincha pudo entrar al estadio más lindo del mundo!

Escribe: @angellobarahona.

Barcelona, el equipo Ídolo del Ecuador no pudo ganar al poderoso y millonario equipo del Flamengo de Brasil, en un día miércoles 30 de septiembre, donde las esperanzas se iban diluyendo como gotas en botella de cerveza helada bañaba por el sol.  Y es que ese día, y aunque en mínima proporción, la hinchada volvió al estadio más bonito del mundo: “El Monumental del salado”.  Ahí al lado del Estero que esa tarde y noche brillaba como ojos de hombre enamorado, de padre esperando a sus hijos a la salida de su escuela.  La ilusión no se toca.  No se compra. No se copia.  Es tan visible y notoria como cuando se ahoga la voz y salta el llanto.  Ese día y aunque no pudo entrar, estaba Pedrito, un abuelo de 78 años con su camiseta del Ídolo del año 79, “con el equipo hasta el fin” dice, mientras su voz se apaga atrás de una manchada mascarilla casera.  Vaya a casa le digo, el sol le puede hacer daño.  “Yo soy bien papeado” me advierte y dice que, aunque no puede ver el partido, estar ahí al pie del Monumental, ya para él es la felicidad absoluta.  Eso es Barcelona, y quienes no lo saben o entienden, es porque no viven ni conocen Guayaquil, la ciudad que si tuviera primer apellido, ese sería Barcelona.   Culminado el encuentro el equipo con lágrimas, en especial del Kitu Díaz se iban al camerino.  Lágrimas con sabor a Estero Salado, que a esa hora ya ni brillaba… Nunca solos. Nunca guacharos.  Los despedíamos con cánticos, con aplausos de pie.  Gracias.  No nos deben nada.  Nada.  Nosotros les debemos al equipo grandes instantes de felicidad y de batallas ganadas.  Y volveremos a ese estadio, ¡espéranos Monumental!… Volveremos dejando trabajo y obligaciones, porque la primera obligación, es la que sale del corazón.

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